Plataforma de Sostenibilidad Integral Agroalimentaria - Redsostal
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El Campo apuesta por las personas

 24/11/2016

Los orígenes de El Campo se remontan a 1975 cuando D. Teodoro Muñoz inicia la producción de zanahoria. En 1992 llevan a cabo una arriesgada apuesta y diversifican su actividad hacia la V gama de maíz dulce, remolacha y patata.

Desde entonces, la empresa ha experimentado un crecimiento notable en recursos humanos e instalaciones, siempre sin perder la identidad y objetivos de excelencia que les ha caracterizado a lo largo de estos años. En la actualidad, son líderes en Europa con una creciente demanda en este mercado.

Consideran indispensable equilibrar su desarrollo empresarial en colaboración con la sociedad y así lo reflejan en su compromiso social. Los años de experiencia han supuesto conocer al milímetro los productos que comercializan y los cuidados que necesitan para alcanzar una alta calidad. Tienen la ilusión como herramienta de trabajo y así lo plasman en su manera de hacer las cosas. Han sabido adaptarse y modernizar su empresa, aplicando las últimas tecnologías que han hecho que su productividad no deje de crecer.

El Campo

Valores sociales

Los trabajadores son la parte más importante de su empresa: valoran su labor y recompensan su esfuerzo. Su filosofía del personal se basa en tres pilares:

  • Especialización: cuentan con profesionales cualificados en cada uno de los departamentos. El personal de cada sección está coordinado por un jefe de departamento que se encarga de que el equipo funcione de forma óptima y se mantenga un buen ambiente de trabajo.
  • Formación: los trabajadores amplían constantemente sus conocimientos mediante programas de formación y desarrollo. Generar nuevas iniciativas que les permitan crecer profesionalmente es imprescindible para la empresa.
  • Inversión: unas condiciones laborales justas y un horario que permita la conciliación familiar son dos de los requisitos fundamentales para que los trabajadores puedan sentirse parte de la empresa. Además, organizan distintas actividades de motivación para fomentar el buen ambiente entre el personal.

El Campo trata de rendir cuentas con la sociedad en la que vivimos. La responsabilidad corporativa está basada en cuatro pilares fundamentales:

  • Compromiso social: colaboran con diferentes asociaciones para poner su granito de arena en el mundo.
  • Deporte: consideran fundamental la práctica de deporte a cualquier edad para estar sanos.
  • El entorno: cuidan su localidad y sus alrededores y participan en diferentes actividades que se desarrollan allí.
  • Disfruta comiendo sano: colaboran con diferentes acciones para fomentar la importancia de una dieta saludable, sobre todo entre los más pequeños, animándoles a conocer los beneficios y propiedades de los alimentos.

Asimismo, la integridad se ha convertido en su filosofía empresarial, su forma de ser, basada en tres principios fundamentales:

  • Respeto: a todos los eslabones que componen la empresa, trabajadores, proveedores, clientes, vecinos…
  • Valor: aplican a las cosas el precio que tienen y el que consideran justo.
  • Trabajo: valoran el trabajo de las personas implicadas en su empresa.

Calidad y Sostenibilidad

La calidad es la premisa fundamental en la que se basa El Campo y para asegurarla cuenta con diferentes certificaciones a nivel nacional e internacional: El certificado Global GAP, por ejemplo,  garantiza una producción segura y sostenible, la normativa IFS certifica la seguridad en los procesos de fabricación y/o manipulación de los alimentos, además de homologar a sus proveedores de materias primas manteniendo el compromiso de no utilizar alimentos genéticamente modificados (GMO), por la cual Greenpeace les ha incluido en su lista verde de Empresas con Garantía alimentaria contrarias al uso de transgénicos, etc.

La calidad de la materia prima es controlada en el lugar de origen, y la proximidad a los campos productivos asegura el mantenimiento de las propiedades organolépticas y nutricionales de los productos. Además, cuentan con un certificado de Castilla y León Tierra de Sabor por la gran calidad de sus productos.

El Campo también participa en la lucha contra el cambio climático, mediante la reducción de su huella de carbono con el uso de fuentes de energía más limpias y respetuosas con el medio ambiente. Además, han mejorado el nivel de eficiencia energética con la sustitución de los equipos por otros de nueva generación.

Las acciones realizadas hasta ahora en sus operaciones, de la mano de la revalorización de residuos, la reducción del consumo de agua y el ahorro de consumo energético, les ha llevado a una reducción orgánica del 5% de su huella de carbono entre 2008 y 2015. Y no solo eso: gracias a su Planta de Tratamiento de Aguas, inaugurada en 2010, han conseguido devolver a la naturaleza el 95% del agua utilizada para su proceso de producción de la misma completamente limpia.  

El grupo trabaja a nivel internacional con empresas de distribución que agrupan productos de diferentes empresas que van a exportar al mismo país, para realizar un envío conjunto. Así, contribuyen a reducir la emisión de gases derivada del transporte.

En materia energética han reducido el consumo de agua, utilizando las tecnologías más eficientes en la producción y envasado de sus productos, e incrementando procesos de mejora e innovación tecnológica que fomentan la reducción y reutilización del agua. Han valorizado en torno al 95% de los residuos generados en sus instalaciones a lo largo de 2015, cifra que esperan aumentar al 100% a corto plazo mediante el fomento del reciclado de los residuos.

Una agricultura para todo

En sus campos han desarrollado prácticas de agricultura sostenible en el cultivo de productos de forma rentable.

Incorporan los residuos orgánicos de la cosecha en el suelo para facilitar su posterior descomposición ya que disponen de tiempo suficiente antes de iniciar el próximo cultivo. El elevado contenido hídrico de estos residuos y su baja relación C/N (15 a 20) promueve una descomposición bastante rápida y, generalmente, su incorporación al suelo no conlleva el riesgo de “hambre de nitrógeno” en el siguiente cultivo.

Las parcelas  son seleccionadas teniendo en cuenta:

- La profesionalidad de los agricultores.

- La calidad del agua de riego.

- Un análisis exhaustivo del suelo.

- Seguimiento de todas las labores de campo, con recomendaciones de abonado ajustadas al cultivo, producción y análisis.

- Siembra de las variedades con mejores cualidades organolépticas, no transgénicos.

- Minimización de tratamientos fitosanitarios (Residuo Cero).

- Optimización de los recursos hídricos según las necesidades y siguiendo las recomendaciones de la Red Inforriego.

- Recolección en el óptimo estado del cultivo, previo análisis.

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